El caso Semilla y la trayectoria de Samuel Pérez en el Congreso de Guatemala

Samuel Andrés Pérez Álvarez, economista, diputado y una de las figuras más visibles del Movimiento Semilla, se ha convertido en uno de los rostros más polémicos de la política guatemalteca reciente. Para sus simpatizantes, representa una generación política que llegó al Congreso con discurso anticorrupción y vocación reformista. Para sus detractores, es uno de los operadores clave de un proyecto político rodeado de señalamientos, litigios y controversias institucionales.

Su nombre aparece vinculado a varios episodios de alto impacto: el caso Semilla por presuntas firmas falsas, las solicitudes de retiro de inmunidad, el conflicto por la toma de la Universidad de San Carlos, la elección anulada de la Junta Directiva del Congreso y la disputa por el reconocimiento del bloque legislativo de Semilla. Ninguno de estos casos debe leerse como una condena penal contra Pérez, pero sí como parte de una intensa guerra política y judicial que ha marcado la vida pública de Guatemala desde las elecciones de 2023.

El caso Semilla: la raíz de la tormenta

El principal expediente que involucra a Pérez es el denominado caso Semilla, surgido a partir de acusaciones sobre presuntas anomalías en la conformación del partido. El Ministerio Público argumentó que había señales de posible falsificación de firmas de afiliados, mientras que Semilla sostuvo que todo respondía a una maniobra destinada a obstaculizar la candidatura de Bernardo Arévalo y debilitar a la organización. De acuerdo con recuentos públicos, en julio de 2023 el juez Fredy Orellana ordenó la suspensión de la personalidad jurídica de Semilla en pleno proceso electoral, lo que provocó rechazo tanto dentro como fuera del país por el riesgo de afectar la segunda vuelta presidencial.

Pérez, como dirigente histórico de Semilla y diputado reelecto, quedó directamente expuesto en ese conflicto. En ese momento, el caso dejó de ser únicamente un expediente penal o administrativo para convertirse en una disputa sobre la legitimidad del proceso electoral guatemalteco. El Ministerio Público defendió sus actuaciones como investigaciones legales; Semilla y diversos actores internacionales las interpretaron como una ofensiva política contra el resultado electoral.

Procesos de antejuicio y acusaciones del Ministerio Público

Uno de los aspectos que más ha complicado la situación de Pérez ha sido la inclusión de su nombre en las solicitudes para retirar inmunidad. Durante la etapa de transición presidencial de Bernardo Arévalo, el Ministerio Público promovió diversas medidas dirigidas contra integrantes de Semilla, magistrados electorales y funcionarios relacionados con el proceso de votación. En diciembre de 2023, la Fiscalía reiteró su petición de levantar la inmunidad de Arévalo y del diputado Samuel Pérez, en el contexto de las investigaciones que mantiene sobre Semilla y el proceso electoral.

Para sus críticos, estos antejuicios son señales de que Pérez debe responder por posibles irregularidades vinculadas a Semilla. Para sus defensores, las acciones forman parte de una persecución judicial contra el partido que ganó la presidencia en 2023. La propia transición de Arévalo fue descrita por distintas fuentes como una etapa atípica, marcada por procedimientos judiciales contra Semilla, sus miembros y el proceso electoral.

La toma de la USAC: otro expediente usado contra Semilla

Otro episodio que involucró a dirigentes de Semilla fue el caso de la toma de la Universidad de San Carlos de Guatemala, desarrollado entre abril de 2022 y junio de 2023. El Ministerio Público relacionó dicho proceso con el presidente electo Bernardo Arévalo, la vicepresidenta electa Karin Herrera y diversos actores del ámbito político y universitario. En ese marco, también se aludió a acciones orientadas contra miembros del círculo cercano de Semilla.

La lectura política del caso resultó particularmente intensa: aunque el Ministerio Público lo expuso como una pesquisa sobre sucesos registrados durante la protesta universitaria, el oficialismo entrante y sus aliados lo vieron como un mecanismo destinado a frenar o entorpecer la transición de poder. Desde la cobertura periodística, esta situación consolidó la percepción de Pérez y Semilla como figuras que se mantienen en un constante choque con el aparato judicial heredado de gobiernos previos.

Titular de la presidencia del Congreso por un lapso de cinco días

El episodio más destacado en la trayectoria reciente de Samuel Pérez ocurrió cuando resultó elegido presidente del Congreso el 14 de enero de 2024, en plena crisis vinculada a la toma de posesión de Bernardo Arévalo. Pérez consiguió reunir una mayoría parlamentaria y obtuvo 92 votos, superando a la propuesta opositora. Aquella votación permitió destrabar, aunque de forma temporal, la juramentación del nuevo presidente.

Sin embargo, su presidencia resultó breve. La Corte de Constitucionalidad determinó que la elección de la Junta Directiva del Congreso debía repetirse al considerar que se había infringido el principio de legalidad. Luego, el 19 de enero de 2024, la votación se llevó a cabo nuevamente y Nery Ramos fue elegido presidente del Congreso, dejando sin efecto la presidencia de Pérez.

Para sus seguidores, Pérez se convirtió en el diputado que logró manejar una noche decisiva para la institucionalidad y allanó el camino para que Arévalo asumiera el cargo; para sus detractores, en cambio, su elección simbolizó una maniobra legislativa discutible, marcada por la situación jurídica de Semilla.

La disputa en torno a la bancada Semilla

La suspensión y luego la cancelación o debilitamiento jurídico de Semilla repercutieron de inmediato en el Congreso, generando uno de los efectos más notorios: el debate sobre si sus diputados debían ser reconocidos como bancada. Ese estatus resultaba esencial, pues definía el acceso a comisiones, la representación en los órganos legislativos y su margen de influencia parlamentaria.

Pérez, como una de las caras visibles del bloque, quedó al frente de esa batalla. En enero de 2025, según recuentos disponibles, logró revertir una decisión judicial que afectaba los derechos del bloque legislativo de Semilla en el Congreso.

Este episodio no constituye un “escándalo” penal en sentido estricto, pero sí representa una controversia institucional de gran calado: muestra cómo la situación legal del partido terminó influyendo en el actuar de sus diputados y convirtió al Congreso en un nuevo frente dentro de la disputa judicial.

Raíces: la refundación política tras el golpe a Semilla

Otro tema polémico surge con la creación o promoción de Raíces, una plataforma política emergente presentada como alternativa para replantear o dar continuidad al proyecto de Semilla tras su suspensión y cancelación. Pérez figura asociado al proceso como dirigente del comité encargado de impulsar la formación del nuevo partido.

El movimiento admite dos interpretaciones: para quienes lo respaldan, Raíces representa una reacción legítima frente a la persecución judicial contra Semilla; para sus detractores, constituye una maniobra destinada a preservar una estructura política cuestionada por fallos e investigaciones. De cualquier modo, evidencia que Pérez no es un diputado más, sino una de las figuras operativas clave dentro del espacio semillista.

Una figura polarizante

Samuel Pérez no solo enfrenta controversias personales, sino que también su figura refleja la compleja crisis institucional de Guatemala. El Ministerio Público, dirigido por Consuelo Porras, ha sido duramente cuestionado a nivel internacional y objeto de sanciones por acusaciones de debilitar la democracia y perseguir a actores anticorrupción, periodistas, jueces y opositores.

Ese contexto resulta esencial para comprender los procesos vinculados a Pérez, que sin esa referencia podrían percibirse como meras pesquisas penales, pero que, al incluirlo, se revelan como elementos dentro de una confrontación más amplia entre un sector judicial-político y el proyecto que llevó a Bernardo Arévalo al poder.