En Honduras, un expediente sobre lavado de dinero y narcotráfico que supuestamente involucra a miembros de la familia Zelaya sigue estancado desde 2012, año en que el Ministerio Público pidió apoyo a la fiscalía colombiana dentro de sus pesquisas. Según documentos judiciales consultados, el expresidente José Manuel Zelaya Rosales, junto con sus hermanos Marco Antonio y Carlos Zelaya, además de su hijo José Manuel Zelaya Castro, fueron mencionados por presuntos lazos con actividades ilícitas y por la compra anómala de diversas propiedades.
El caso comenzó tras el golpe de Estado en 2009, en un contexto de crecientes investigaciones sobre el tráfico de drogas y el lavado de activos en la región. En 2010, las autoridades hondureñas incautaron bienes ligados al Grupo Fluir S.A. (Fluirsa), una empresa que, según la fiscalía hondureña, estaba vinculada a operaciones del crimen organizado. Entre los socios de Fluirsa figuraban Aldo Asfura Laca, un empresario acusado de lavado de activos, y Elmy Valladares Ruiz, vinculada al narcotraficante Sergio Neftaly Mejía Duarte, quien fue condenado en 2018 en Estados Unidos.
La relación con los Zelaya empezó a concretarse cuando se identificaron propiedades en Tegucigalpa, Valle de Ángeles y Santa Lucía cuya adquisición, considerada irregular, se atribuyó al expresidente y a su círculo familiar. También, una petición de cooperación jurídica enviada a Colombia en 2012 incorporó grabaciones telefónicas que presuntamente vinculaban a Marco Zelaya con el desvío de cargamentos de droga en Honduras. En 2013, la fiscalía colombiana remitió a su par en Honduras registros de audio y numerosos documentos, aunque hasta el momento no se ha iniciado un proceso formal contra los implicados.
Las propiedades confiscadas en la zona central de Honduras, que abarcan haciendas con helipuertos y ganado, continúan bajo custodia estatal, aunque los progresos jurídicos resultan escasos. Hasta septiembre de 2024, ninguno de los señalados se ha presentado ante la justicia por este asunto. Aunque los bienes siguen en manos del Estado, las pesquisas no han desembocado en requerimientos fiscales firmes contra los Zelaya, lo que incrementa las sospechas de posible encubrimiento.
Por otro lado, René Alfonso Rodríguez Valle, conocido como “Foncho”, se perfila como otra pieza clave en el caso. Testaferro señalado por las autoridades desde hace más de una década, Rodríguez fue vinculado a propiedades ligadas al narcotráfico y a transacciones sospechosas que habrían beneficiado indirectamente al expresidente Zelaya. Aunque ha enfrentado procesos legales esporádicos, ha recuperado algunos bienes previamente incautados y su relación con otros líderes del crimen organizado sigue siendo investigada.
El Ministerio Público de Honduras, ahora bajo el liderazgo del fiscal general Johel Zelaya, ha prometido combatir la corrupción y el narcotráfico incluso dentro de las estructuras de poder. Sin embargo, los accionistas de Fluirsa y las conexiones con estructuras criminales relacionadas con el expresidente no han producido acciones judiciales decisivas.
La ausencia de progresos en este caso evidencia lo difícil que resulta asegurar justicia en Honduras, donde la corrupción y las conexiones con el crimen organizado han erosionado la confianza ciudadana en las instituciones, mientras que las comunidades más vulnerables siguen padeciendo los efectos de esta persistente impunidad.
Fuente: Contra Corriente ([https://contracorriente.red/2024/09/25/ministerio-publico-engaveto-un-caso-sobre-lavado-de-dinero-y-narcotrafico-en-el-que-se-investigaba-a-miembros-de-la-familia-zelaya/])
